Pulir primero, fresar después: el escalón espejo de 0,03 mm de una caja de zinc lo fija el mecanizado CNC tras la pasada de pulido, porque el disco quita una capa desigual y ningún pulido posterior devuelve metal. Esta cadena fija el orden; el plano debe seguirlo.
El disco quita una capa desigual. Un disco apoyado en una caja curva cambia la presión de contacto a lo largo del flanco, así que lo quitado en el asiento del bisel difiere de lo quitado en el lateral.
El escalón mide 0,03 mm y toda la tolerancia cabe en ese número. El recubrimiento solo añade 18–27 µm entre cobre, níquel y cromo, el 60–90 % de la banda de 0,03 mm: un escalón pulido a cota sale de la nominal tras el baño, por eso el corte va después del disco.
De ahí la cadena fundición, desbarbado, tamboreado, pulido, CNC y luego la línea de recubrimiento. El pulido limpia la superficie, el corte fija el escalón. Lo quitado no es un stock fijo, sigue a la superficie que encuentra.
Un disco de pulir es una herramienta blanda: salta un escalón menor que su contacto y redondea la arista en vez de cortarla cuadrada. La presión se concentra en el punto más alto, justo la arista que el escalón debe sostener, y el escalón solo es un cambio de plano de 0,03 mm.
Cuando el disco ha bajado el lado alto, el asiento queda bajo frente al bisel. La junta muestra una rendija, y la caja mide por debajo del escalón en el asiento mientras el borde sigue nominal.
Ninguna pasada devuelve metal. La pieza vuelve a la máquina para un corte, y el coste cae en la segunda operación, no en la primera.
Pulir primero lo sostiene, porque el corte es la última operación capaz de crear el escalón. Al revés, el disco trabaja sobre un rasgo terminado y 0,03 mm queda a la suerte.
El orden inverso también cambia el papel del pulido. Pulir tras el corte convierte una operación de superficie en operación de cota, y el disco no sostiene 0,03 mm en una caja de Zamak 5 de 38,0×38,0 mm según ASTM B86 AC41A.
Dos presupuestos del mismo plano difieren aquí. Uno valora la cadena de arriba, el otro un pulido tras el corte; su cifra más baja carga el segundo amarre oculto.
Uno más, que trae tres cosas: un segundo utillaje, una referencia nueva y el escalón recortado. Una cara pulida no se sujeta sin marca, así que corte y pulido ya no comparten amarre cuando el escalón está hecho.
El control pone la pieza en un mármol y lee la rendija con galga de espesores, láminas finas de acero, contra 0,03 mm. Quien pule tras el corte debe volver a montar para leer, y la lectura sigue al apriete.
Cada amarre es una línea en la parte de mecanizado del presupuesto y una ocasión de desechar una caja acabada. Un presupuesto sin el segundo amarre no es más barato: no ha contado la operación.
Cuatro líneas: el escalón a 0,03 mm como objetivo, la cadena que lo produce, el instrumento y si la cifra vale antes o después del recubrimiento. La última decide quién paga una caja fuera de cota.
Escalón y acabado superficial van en llamadas separadas. El pulido se juzga por aspecto, la adherencia en el ensayo de recubrimiento, el escalón en mármol y galga; una cifra fusionada deja el asiento sin criterio. Los 18–27 µm de recubrimiento van en la misma hoja, porque elevan la cara donde se mide el escalón.
Escrito así, cada presupuesto parte de la misma base: el proveedor valora la cadena y no una operación, y rechaza con el criterio del pedido.
Característica | Objetivo | Banda admitida | Instrumento |
|---|---|---|---|
Escalón espejo | 0,03 mm | 0–0,03 mm (unilateral) | Mármol y galga |
Recubrimiento total | 18–27 µm | Cu 8–12 / Ni 10–15 / Cr 0,1–0,3 | Rayos X |
Contorno | 38,0±0,1 mm cuadrado | ±0,1 mm por sentido | MMC |
Enviar escalón, acabado y recubrimiento en una sola hoja con la solicitud.